miércoles, 15 de agosto de 2012

Nacionalismo en Marcha


Nacionalismo en Marcha
(E. Jünger. Leipzig. 1926)

"Nosotros nos autodenominamos Nacionalistas - una palabra que nos ha sido consagrada a través del odio del populacho inculto, del culto y de un ejército de oportunistas y farsantes. Lo que aquí es odiado, lo que es rechazado por las superficiales corrientes del progreso, del liberalismo y de la democracia, tiene por lo menos la ventaja de no ser común. Nosotros no exigimos lo común. Nosotrosrechazamos el culto a las verdades comunes, a los derechos humanos comunes, las obligaciones comunes, el derecho a voto común, y a la bajeza común - consecuencia última de todo lo que es común. Las características y las exigencias comunes, son las características y las exigencias de la masa. Cuanto más común es algo, menor es el valor que contiene. El reconocerse, y apoyarse, en la masa, equivale a creer que la fuerza del propio peso un mérito propio y no de las leyes de la gravedad. Y la idea de valorar la Humanidad como el bien más alto y puro, equivale a considerar que lo esencial del individuo es únicamente su pertenencia a una determinada especie de mamíferos. Lo común es contado y pesado, lo particular es valorado y apreciado. La voluntad común significa, ser incapaz de encontrar un valor específico en uno mismo, por uno mismo. Significa, en el mejor de los casos, tener razón ojetivamente, medidamente, intelectualmente, científicamente, comúnmente... La voluntad particular, significa, ser la medida de uno mismo, sentir la propia responsabilidad, reconocer la propia fuerza espiritual. El nacionalismo moderno, el sentimiento básico de un nuevo género de hombre cansado hasta el vómito de la hueca fraseología de la Ilustración, quiere lo particular. Él no quiere masa y extensión, sino lo que permanece más profundamente dentro de uno: vigor espiritual. Él no quiere demostrar sus derechos mediante estudios científicos como hace el Marxismo, sino demostrarlos con su propia existencia, lo quiera o no la ciencia. Él no quiere una meticulosa medición del peso y medida de sus derechos, sino el Derecho que posee la vida para vivir, y que forma una unidad inquebrantable, de destino, con su propia existencia. Él no quiere el dominio de las masas, sino el de la Personalidad, cuyo orden se define en el contenido de los valores interiores y de la energía viva. Él no quiere ninguna igualdad, vacua justicia y libertad, que sólo fundamenta exigencias, sino sentir la suerte que hay de ser lo que se es. El nacionalismo moderno tampoco quiere ninguna idea de independencia que vague por los espacios vacíos, ningún "espíritu libre", prefiere el firme compromiso. Él no quiere el socialismo de las exigencias, sino el del deber: El Socialismo de un mundo duro y estoico en el que cada uno esté dispuesto a sacrificarse por los demás."
¡Nacional Revolucionarios